La Generalitat de Catalunya acaba de poner en marcha un sistema pionero en España que promete revolucionar la vigilancia del transporte por carretera en la AP-7.
Con una inversión de 4,4 millones de euros, la red de estaciones inteligentes convierte los antiguos peajes –aquellas cabinas de techos naranjas que quedaron inservibles tras la eliminación de las barreras– en avanzados pórticos tecnológicos capaces de detectar infracciones en camiones y autocares mientras estos circulan, sin necesidad de detenerlos.
El primer punto, ya en fase de pruebas, se encuentra en el entorno del antiguo peaje de Martorell-.
La AP-7, oficialmente Autopista del Mediterráneo, es mucho más que una carretera: es la principal arteria logística del arco mediterráneo español-. En su trazado por Cataluña, recorre 262 kilómetros que conectan la frontera francesa con Tarragona, atravesando las provincias de Girona (92 km), Barcelona (119 km) y Tarragona (51 km)-.
Su trascendencia es estratégica: canaliza el tráfico de largo recorrido que bordea el área metropolitana de Barcelona- y, desde la supresión de los peajes, se ha convertido en una vía colapsada, con un tráfico de vehículos pesados que supera los 20.000 camiones diarios y alcanza picos de 28.000 en el tramo de Martorell.
El nuevo sistema, que ya está operativo en julio de 2026, combina cámaras de alta definición, sensores, lectores automáticos de matrículas, radares y plataformas de pesaje dinámico integradas en el firme, capaces de estimar el peso del vehículo incluso a velocidades de hasta 200 km/h.
En tiempo real, la tecnología verifica la vigencia de la ITV, la existencia de seguro obligatorio, las autorizaciones de transporte y accede a los datos del tacógrafo inteligente de segunda generación para controlar los tiempos de conducción y descanso de los conductores.
Ocho puntos de control –siete en la AP-7, desde La Jonquera hasta Vila-seca, y uno en la C-33– conforman esta red.
Si se detecta una irregularidad, un panel de mensaje variable indica al conductor, mediante su matrícula, que debe detenerse en un área habilitada, donde Mossos d’Esquadra e inspectores de transporte esperan para realizar la comprobación presencial y, en su caso, tramitar la sanción.
La trascendencia de esta iniciativa va más allá de la mera vigilancia. Entre enero y abril de 2026, en Cataluña se inspeccionaron 8.264 camiones con un resultado de 7.219 denuncias, la mayoría por conducir sin las horas de descanso reglamentarias.
La tecnología permite ahora multiplicar la eficacia de los controles sin generar retenciones, aliviando la presión sobre una vía saturada.
No es un sistema que multe de forma automática: siempre hay supervisión humana.
Pero sí es un cambio de paradigma: la AP-7, la autopista que conecta el norte y el sur del Mediterráneo, se convierte en el primer corredor español donde la inteligencia artificial y los sensores vigilan en silencio, sin detener el flujo de mercancías que mueve la economía del país-.
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