«Faltan conductores»: la sentencia del congreso del transporte en Gijón

by Marisela Presa

El sector del transporte de mercancías por carretera acaba de cerrar en Gijón su vigésimo congreso nacional con una advertencia que resuena más fuerte que el motor de un camión: faltan conductores, y si no se hace nada, el problema se agrava en pocos años.

Los cerca de setecientos empresarios reunidos en el recinto ferial ‘Luis Adaro’ aprovecharon la jornada para lanzar una petición clara a las administraciones: que incluyan a estos profesionales en el catálogo de ocupaciones de difícil cobertura. No es una queja menor. Detrás hay números que preocupan: alrededor del nueve por ciento de los chóferes se jubilarán en un horizonte cercano, y los jóvenes no acaban de ver el volante como un futuro digno.

La directora general de Transporte por Carretera, Elena Atance, anuncia desde la tribuna que el Ministerio ya trabaja en medidas como agilizar la formación online del carné profesional y facilitar la llegada de conductores de terceros países. Pero todos los intervinieron coinciden en que la solución exige algo más básico: dignificar la profesión y permitir que esos hombres y mujeres puedan volver a casa con cierta regularidad.

El presidente de la CETM, Carmelo González, puso el dedo en una vieja llaga: la brecha entre lo que el transporte realmente aporta y cómo a veces se le regula o percibe. “Ser esencial nos obliga, pero también nos legitima a exigir un marco estable”, sostiene durante una de las sesiones. A su lado, el presidente del Comité Nacional del Transporte por Carretera, Javier Arnedo, rechaza la etiqueta de sector inflacionista y recuerda que ya existe una fórmula para actualizar el precio del servicio según suba o baje el gasóleo. Lo que piden, insiste, no es un privilegio, sino que los cargadores y la Administración arrimen el hombro ante unos costes que no dejan de crecer.

La representante de AECOC, María Tena, respalda el diagnóstico: la pandemia demostró que sin camiones no funciona nada, y esa visibilidad tan duramente ganada no debería perderse ahora.

Asturias aprovecha el escaparate del congreso para intentar colocarse en el mapa logístico del Noroeste. El presidente del Principado, Adrián Barbón, lanzó durante la inauguración la idea de una alianza institucional, social y empresarial que sitúe a la región en el eje del Corredor Atlántico. El anfitrión local, Ovidio de la Roza, presidente de Asetra CETM Asturias, calificó el evento como “un hito que demuestra la madurez de un sector que nunca se detiene”. Su mensaje es sencillo y contundente: el transporte es mucho más que mover cajas, sostiene el empleo y la competitividad del país. Por eso, añade, este tipo de encuentros sirven para afrontar los desafíos con unión y con una voz lo bastante firme como para que se les escuche.

Uno de los momentos más comentados llega de la mano de Ángela de Miguel, presidenta de Cepyme. En su conferencia, no se anda con rodeos: “La pyme es la gran olvidada de las políticas públicas”, afirma. Los datos que maneja son llamativos: en los últimos años han desaparecido 15.000 pequeñas y medianas empresas en España, ahogadas por una burocracia excesiva, una presión fiscal que califica de desorbitada y un aluvión normativo que califica de imposible de cumplir. “Cada día salen 3,5 normas nuevas”, alerta. A pesar de todo, la dirigente empresarial elogia la capacidad de resiliencia, la creatividad y la innovación de un tejido productivo que sigue adelante casi por inercia, aunque advierte de que no se les puede exigir que corran a la misma velocidad que las grandes compañías cuando no disponen de sus mismos recursos.

El congreso echa el cierre después de varias mesas redondas y conferencias, pero el diagnóstico queda encima de la mesa como una hoja de ruta no escrita. La falta de conductores, el relevo generacional, el control horario, las restricciones a la circulación y la necesidad de conciliar la vida familiar con la carretera son asuntos que no admiten espera. Los empresarios del transporte se marchan a sus casas con la sensación de que han sido escuchados, pero saben que los aplausos no llenan los camiones.

Ahora toca que el Ministerio, los cargadores y las administraciones autonómicas pasen de las palabras a los hechos. Mientras tanto, los más de 700 congresistas que se dieron cita en Gijón confían en que dentro de dos años, en la próxima edición, el panorama haya empezado a cambiar de verdad.

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