El transporte de carga reclama su sitio en Gijón: arranca el XX Congreso Nacional con urgencia y unidad

by Marisela Presa

El transporte de mercancías por carretera ha reclamado este 20 de mayo su sitio en el centro del tablero económico y político con el arranque en Gijón de su gran cita bienal.

El 20º Congreso Nacional de Empresarios de Transporte, organizado por la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) bajo el lema “El Transporte en el lugar que le corresponde”, ha comenzado este miércoles en el Recinto Ferial Luis Adaro con la clara vocación de marcar un punto de inflexión. Tal y como venía adelantando desde hace meses la revista especializada Diario de Transporte, la cita se ha convertido en un termómetro fiel de la temperatura de un sector que, como recoge una de sus últimas informaciones antes del evento, se enfrenta a un contexto incierto y demanda ser escuchado-. La elevada participación de cerca de un millar de profesionales  y el ambiente de urgencia que se respira en las sesiones inaugurales confirman que esta no es una edición más.

El encuentro llega en un momento de máxima tensión para las empresas del ramo, que se enfrentan a la escalada imparable del precio del gasóleo, principal factor de presión sobre su viabilidad económica.

De hecho, Transporte Profesional, que ha seguido de cerca las semanas previas de preparación, alertaba de que el evento se celebra en un contexto especialmente sensible, condicionado precisamente por la evolución de los carburantes y por una maraña de cambios normativos que amenazan con ahogar a las pequeñas y medianas empresas. Desde el primer momento, el tono de las intervenciones ha sido el de un sector que reclama pasar de las palabras a los hechos, exigiendo a las Administraciones Públicas estabilidad y un marco regulatorio que no ponga en jaque su capacidad para mover más del 95% de las mercancías del país.

Ante este panorama, uno de los mensajes más repetidos en las jornadas de este miércoles ha sido la necesidad imperiosa de unidad. Tal y como había anticipado Diario de Transporte en la convocatoria realizada semanas atrás, la CETM ha hecho un llamamiento explícito a la cohesión interna del sector para presentar un frente común ante el Gobierno y la sociedad.

La patronal que representa a los transportistas quiere, según ha quedado patente en el acto de apertura, dejar atrás las diferencias particulares y construir una voz robusta que sea capaz de defender los intereses colectivos. Esta búsqueda de unión no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para conseguir lo que subyace en cada uno de los debates: que se reconozca al transporte como un eslabón estratégico de la economía y no como un mero subcontratista sin peso específico.

El programa, que se extiende hasta el próximo viernes, aborda los principales frentes abiertos que condicionan el día a día de los empresarios.

La conferencia inaugural del economista Marcos de Quinto ha puesto el foco en la necesidad de tomar decisiones difíciles en un entorno de contracción económica y liderazgo cambiante, mientras que las sesiones vespertinas se han centrado en desgranar el verdadero pulso de la pyme española. La presencia de ponentes de primer nivel, como el catedrático Francisco Pérez de los Cobos o la presidenta de CEPYME, Ángela de Miguel, proporciona un altavoz de primer orden para las reivindicaciones de un colectivo que, según ha podido saber Transporte Profesional, está decidido a no salir de Gijón con las manos vacías.

Uno de los momentos de mayor expectación se vivirá durante la jornada del jueves con la celebración de la mesa redonda titulada «El futuro de la política de transportes». En este cara a cara, que servirá para calibrar la sintonía entre la patronal y el Ministerio de Transportes, participan el presidente del Comité Nacional de Transporte por Carretera, Javier Arnedo, y la secretaria general de Transporte Terrestre, Rocío Báguena.

En este foro se espera un debate intenso sobre la ordenación normativa y la competitividad, dos aspectos que preocupan especialmente a unos transportistas que ya han manifestado su oposición frontal a cualquier intento de implantar nuevos peajes en las autovías, defendiendo que el sector ya soporta una carga fiscal desorbitada-.

Más allá de las grandes cuestiones macroeconómicas, el congreso está poniendo sobre la mesa los problemas estructurales del oficio. En las sesiones se están analizando dos amenazas muy concretas: la ordenación de la jornada laboral del conductor profesional, un tema jurídico complejo que afecta directamente a la seguridad vial y al descanso, y la ciberseguridad, donde los expertos llevan meses advirtiendo de que el sector no es inmune a los ataques informáticos.

Como complemento, una mesa de expertos en seguros aborda la gestión integral del riesgo y el control de costes, tratando de demostrar que una póliza bien contratada puede convertirse en una ventaja competitiva y no solo en un gasto más para la cuenta de resultados.

La relevancia del evento ha trascendido el ámbito puramente profesional, contando con una amplia representación institucional que refuerza el compromiso político con la ciudad de Gijón. La alcaldesa, Carmen Moriyón, el presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, y el propio ministro de Transportes, Óscar Puente, han confirmado su asistencia o han estado representados en estos primeros compases. Esta presencia, unida a la masiva afluencia de fabricantes de vehículos y empresas de servicios, consolida al Congreso como la mayor feria logística del país, con una zona expositiva de cerca de 10.000 metros cuadrados que ya ha colgado el cartel de completo.

En definitiva, el Congreso que ha comenzado hoy en Gijón no es una mera reunión periódica de empresarios, sino un escenario de confrontación directa entre las necesidades reales de un gremio esencial y las políticas públicas. La patronal CETM, secundada por las asociaciones provinciales como ASETRA, quiere que este sea el foro donde el transporte recupere la iniciativa social y económica que le corresponde, no solo como víctima de las subidas de precios o de las exigencias burocráticas, sino como un agente activo en la construcción de un futuro más competitivo y sostenible.

Los próximos días dirán si este vigésimo encuentro logra transformar las reivindicaciones en acciones concretas o se queda en un simple catálogo de buenas intenciones.

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