De España a Dinamarca: oportunidades en camión, peajes climáticos y lecciones para el transportista

by Marisela Presa

Dinamarca es un socio comercial pequeño pero muy activo para España, con un comercio bilateral que superó los 4.400 millones de euros en 2024. Al analizar los flujos de mercancías, los transportistas encontrarán oportunidades claras en ambos sentidos: España principalmente envía automóviles y autopartes, además de frutas, hortalizas y productos farmacéuticos-. El país nórdico, con alta vocación exportadora, es un gran productor de medicamentos, maquinaria y componentes electrónicos, productos que vuelven a nuestro país

Este perfil industrial danés, enfocado en bienes de alto valor, hace que el tráfico por carretera sea especialmente sensible a la puntualidad y seguridad de la carga.

El corredor natural que conecta la península Ibérica con Escandinavia obliga a los camioneros a una planificación minuciosa. La principal ruta para el transporte por carretera desde España hasta Dinamarca atraviesa Francia y Alemania, y los tiempos de tránsito habituales oscilan entre 72 horas y 4-5 días

Aquí aparece un punto neurálgico que rompe la continuidad del asfalto: la necesidad de cruzar el estrecho mediante transbordador (ferry), una etapa con horarios propios y costes variables. Antes de iniciar el viaje, los transportistas deben tener claras las condiciones y tarifas de este servicio marítimo, pues de su correcta integración en la ruta depende la eficiencia de toda la operación.

Quienes operan en Dinamarca deben cumplir con una regulación comunitaria que, en la práctica, exige un nivel de exigencia superior para los profesionales desplazados. La aplicación del Paquete de Movilidad implica obligaciones inmediatas para cualquier empresa española que realice transporte internacional, cabotaje o el tramo inicial o final de una operación combinada.

Estas empresas deben registrar a sus conductores en el Sistema de Información del Mercado Interior (IMI) y garantizarles un salario mínimo en territorio danés. La normativa local ha flexibilizado recientemente algunas trabas, como la eliminación del límite de 25 horas para estacionar en áreas de servicio, pero mantiene la prohibición de circular con mercancías peligrosas por el puente de Øresund en horario diurno. Así, conocer y registrar la operativa con antelación se convierte en la mejor póliza de seguro para evitar sanciones.

Para entender la apuesta medioambiental danesa basta con señalar la fecha del 1 de enero de 2025, cuando el país sustituyó la euroviñeta por un nuevo sistema de peaje satelital basado en las emisiones de CO₂ y los kilómetros recorridos por los camiones-. El Gobierno danés ha fijado una horquilla que penaliza a los vehículos más contaminantes y grava la circulación en función directa de su eficiencia energética-.

 En un primer momento, esta tasa afecta a los camiones de más de 12 toneladas y en una red de 10.000 kilómetros, pero la previsión es que en 2027 se extienda a todos los de más de 3,5 toneladas y a todas las carreteras del país. El mensaje para los transportistas es claro: la ruta hacia el norte obliga a renovar la flota bajo la lógica de la transición verde.

Alineados con estos objetivos climáticos, en Dinamarca la transición ecológica es un hecho tangible y empresarial, con planes concretos para construir un sistema logístico descarbonizado.

El sector privado ya ha comenzado a desarrollar corredores verdes de cero emisiones con la colaboración de grandes empresas como Maersk, DSV y DFDS, y se están desplegando estaciones de recarga para flotas de camiones eléctricos–.

Para los transportistas españoles, esta tendencia no es un mero gesto simbólico, sino un aviso de que las futuras exigencias ambientales en las carreteras europeas se diseñan con los parámetros daneses en mente.

Para un transportista español, transportar mercancías a Dinamarca supone gestionar un cruce de fronteras físicas y normativas, pero también una oportunidad para formar parte de una logística eficiente y sostenible.

 A grandes rasgos, el camino obliga a estar muy pendiente de tres fichas clave: las condiciones horarias de los ferris para sortear el mar, la obligación de registrar a los trabajadores en el IMI con los salarios establecidos, y el coste añadido del nuevo peaje por CO₂.

Dinamarca es un país pequeño pero con enormes exigencias de calidad, transparencia y respeto por el medio ambiente. Atreverse a conquistar este mercado implica, por tanto, superar esas barreras y, sobre todo, sumarse a un modelo de transporte más sostenible y con visión de futuro.

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