El panorama del peaje en los Países Bajos está a punto de experimentar su transformación más radical en décadas. A partir del próximo 1 de julio de 2026, el tradicional sistema de Euroviñeta será reemplazado por un nuevo peaje por kilómetro recorrido —oficialmente denominado vrachtwagenheffing— que afectará a todos los camiones de más de 3.500 kilogramos, tanto nacionales como extranjeros.
El pago será obligatorio en la práctica totalidad de las autopistas neerlandesas, así como en una selección de carreteras provinciales y municipales, una medida que persigue un doble objetivo: establecer el principio de «quien usa, paga» y acelerar la transición hacia un transporte por carretera más sostenible.
El sistema de pago, de obligado cumplimiento, exigirá que los vehículos dispongan de una unidad a bordo —u on‑board unit (OBU)— activa durante todo el tiempo que circulen por territorio holandés.
Para obtenerla, los propietarios de los camiones deberán firmar un contrato con cualquiera de los proveedores de servicios autorizados; son dos las vías principales de gestión. Por un lado, existen los proveedores EETS que ofrecen OBU válidas en varios países —suele ser la opción ofrecida habitualmente por las empresas de tarjetas de combustible— y, por el otro, se encuentra la solución doméstica NedLinq, cuyo dispositivo funciona únicamente en los Países Bajos.
La cuantía que finalmente se abone por kilómetro no será uniforme, sino que dependerá de tres factores clave: la masa máxima autorizada del vehículo, su clase de emisiones de CO₂ y, en determinados casos, la normativa Euro de emisiones. Como recalcó la Autoridad de Vehículos de los Países Bajos, «cuanto más limpio y ligero sea el vehículo, menor será el importe por kilómetro».
Las tarifas oficiales, así como una calculadora, se pueden consultar en la web habilitada al efecto: www.trucktoll.nl.
Un aspecto de especial relevancia para los transportistas europeos es que, a diferencia de lo que sucede en otras naciones, no se podrá comprar un billete para una ruta individual. Además, las autoridades neerlandesas exigirán el cumplimiento de esta normativa desde el primer día de funcionamiento del sistema; la ausencia de OBU operativa podrá conllevar sanciones económicas a los propietarios de los vehículos–.
La buena noticia para quienes ya operan con una unidad a bordo es que, en la mayoría de los casos, bastará con ampliar la cobertura a los Países Bajos a través de su proveedor actual, siempre que este esté autorizado.
Por todo ello, los especialistas insisten en que anticiparse es la clave para no sufrir contratiempos. Los transportistas que tengan previsto circular por Holanda a partir del próximo verano deben comenzar ahora a contactar con su empresa de gestión de peajes o con su proveedor de OBU para verificar si el dispositivo es compatible con el nuevo sistema neerlandés.
Quienes carezcan aún de unidad a bordo deberán firmar un contrato con un proveedor autorizado antes de la fecha de entrada en vigor. La planificación temprana y la comprobación de todos estos requisitos previos no solo evitarán sanciones, sino que también ayudarán a contener el alza de costes operativos y a mantener la competitividad en un sector cada vez más exigente en materia medioambiental.
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