Lituania es un país que, con una economía sólida y plenamente integrada en la Unión Europea, ha hecho del sector de la logística y el transporte uno de sus principales motores de crecimiento, hasta el punto de representar alrededor de una cuarta parte de todo su PIB.
La característica más distintiva de su mercado es una intensa vocación exportadora: el 93% de las empresas de transporte lituanas se dedican al mercado internacional y más del 80% de los ingresos del sector provienen de servicios de carga a terceros países-, según datos de TTLA.
El país se ha posicionado como un nodo logístico vital en el norte de Europa, con un superávit en la balanza de servicios de transporte por carretera que alcanzó los 1.300 millones de euros en 2025, lo que demuestra su competitividad global.
Sin embargo, la realidad sobre el terreno es de estabilidad sin grandes sobresaltos, como describe Rugilė Andziukevičiūtė-Buzė, directora de la Asociación de Innovación en el Transporte (TIA): “2025 fue estable, pero sin un gran avance en el crecimiento. La mayoría de las empresas mantuvieron sus ingresos, pero ni el mercado ni sus participantes sintieron un crecimiento claro”.
La clave de su desarrollo en el transporte de camiones pesados reside en un modelo de negocio basado en la eficiencia y la internacionalización, lo que los convierte en competidores directos de las flotas españolas en el espacio europeo.
Las empresas lituanas son conocidas por operar con flotas modernas y tecnificadas, con una edad media reducida, lo que les permite optimizar costes y emisiones-. No obstante, el sector se enfrenta a un grave desafío estructural que es común a toda Europa: la escasez de conductores profesionales. Povilas Drižas, secretario general de la Alianza Internacional de Transporte y Logística (TTLA), advierte que “el crecimiento del sector del transporte por carretera en 2026 no estará limitado por la economía, sino por la falta de conductores y por las decisiones estatales sobre la atracción de mano de obra”. Esta falta de conductores, unida a la volatilidad de la demanda y al aumento de los costes operativos, genera un panorama de márgenes ajustados y una feroz competencia, especialmente con potencias regionales como Polonia o Rumanía.
En cuanto a las relaciones bilaterales con España en el tráfico de mercancías por carretera, el vínculo es oficial y funcional, pero el flujo comercial directo es relativamente modesto si se compara con el gigante alemán. Existe un acuerdo bilateral de transporte internacional por carretera desde 1995 que facilita las operaciones entre ambos países.
En enero de 2026, España exportó a Lituania bienes por valor de 51,2 millones de euros, mientras que las importaciones alcanzaron los 62,4 millones-. Sin embargo, la presencia de flotas lituanas en el mercado español ha crecido notablemente, registrando un incremento del 57% en el transporte internacional en España-. Esta tendencia es síntoma de la creciente pujanza de los transportistas del Este de Europa, que operan con estructuras de costes muy competitivas. En el ámbito de la cooperación institucional, ambos países colaboran activamente en infraestructuras, como el proyecto ferroviario de alta velocidad «Rail Baltica», donde la ingeniería española juega un papel destacado, una vía que, aunque ajena al camión, demuestra la sintonía logística entre los dos territorios.
Para el transportista español que se adentre en Lituania, la normativa para vehículos de gran porte es clara y bien señalizada, siguiendo los estándares europeos, pero con particularidades locales. En cuanto a los límites de velocidad, los camiones de más de 3,5 toneladas no pueden superar los 80 km/h en vías no urbanas y fuera de autopistas, y un máximo de 90 km/h en autovías y autopistas-, lo que obliga a una conducción pausada.
El sistema de peaje se basa exclusivamente en una euroviñeta electrónica obligatoria para todos los vehículos de mercancías de categorías N1, N2 y N3 (más de 3,5 toneladas) y autobuses. Las tarifas en este 2026 de los camiones pesados de la categoría N2/N3 y autobuses varían según la duración y la clase EURO del vehículo: desde 8-12 euros por día, 25-40 euros por semana, 65-100 euros por mes, hasta 500-800 euros al año. Es importante recordar que la viñeta se adquiere principalmente en el portal oficial pirkti.keliumokestis.lt y que circular sin ella conlleva sanciones, con un sistema de control por cámaras de reconocimiento de matrículas.
La política de reducción de emisiones es uno de los frentes más activos y de mayor impacto económico inmediato para el sector. Consciente de que el transporte por carretera es la principal fuente de óxidos de nitrógeno en el país (genera casi el 60% del total), el Gobierno lituano está implementando medidas rigurosas.
Desde el 1 de enero de 2025, se introdujo un nuevo impuesto al carbono para los combustibles fósiles a través de un componente de CO₂ en los impuestos especiales, y prepara la llegada del sistema ETS2 en 2027. Además, el país ha avanzado en el control remoto de emisiones reales, una tecnología capaz de auditar hasta el 80% del parque automovilístico y detectar los vehículos más contaminantes, lo que supone una amenaza de multas selectivas para los camiones en mal estado.
Artūras Michejenko, responsable de DKV Mobility en los países bálticos, señala que, ante este aumento de costes, “la optimización de rutas se convierte no solo en una necesidad financiera, sino también estratégica”.
En resumen, Lituania ofrece un mercado maduro, competitivo y tecnificado para el transporte pesado, pero con un margen cada vez más reducido y costes crecientes.
Para el transportista español que viaje a este país nórdico, se recomienda planificar meticulosamente la compra de la euroviñeta online para evitar sanciones, respetar los límites de velocidad en autovía especialmente, y, sobre todo, vigilar de cerca la evolución de la fiscalidad verde. Invertir en la renovación de la flota a estándares Euro 6, aplicar soluciones de aerodinámica y una conducción eficiente ya no son una opción, sino un requisito para competir en igualdad de condiciones.
Las voces autorizadas del sector en Lituania coinciden en que la supervivencia pasa por la eficiencia y la sostenibilidad-, un diagnóstico que resuena perfectamente en el otro extremo del continente. El atractivo de la ubicación estratégica del país como puerta de entrada a los países bálticos y nórdicos sigue siendo innegable, pero solo aquellos capaces de absorber la presión regulatoria y los costes laborales podrán consolidarse en esta ruta clave del norte de Europa.
Have any thoughts?
Share your reaction or leave a quick response — we’d love to hear what you think!