El presidente de Adif, Luis Pedro Marco de la Peña, compareció el pasado martes en la Comisión de Transportes del Congreso para abordar el grave accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba) hace dos meses, que dejó 46 víctimas mortales.
En su intervención, realizada a petición propia, Marco rechazó de manera contundente las acusaciones que apuntaban a una supuesta obstrucción a la justicia y alteración de informes técnicos, calificando dichas informaciones de «infamias» y «bulos».
Ante los portavoces parlamentarios, especialmente del Partido Popular y Vox, el directivo negó rotundamente cualquier irregularidad en la gestión de la investigación.
En cuanto al desarrollo de las pesquisas, Marco desglosó los puntos más polémicos para desmentir las acusaciones públicas. Sobre la presunta modificación de documentos, aclaró que la firma Ayesa solo emitió una fe de erratas para corregir el orden de códigos QR, sin alterar la información técnica original. Asimismo, defendió la actuación de los operarios de Adif al retirar elementos de la vía, asegurando que dicha recogida se realizó tras la conclusión de los trabajos oficiales de la Guardia Civil y la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), y que todo el material fue debidamente documentado y puesto a disposición de los investigadores.
Respecto a las advertencias previas de los maquinistas y el estado del carril, Marco matizó que las quejas recibidas se referían a parámetros de «confortabilidad y fiabilidad», no a problemas de seguridad inminentes, sugiriendo reducir la velocidad a 250 kilómetros por hora.
Sobre la hipótesis de que el carril estuviera fracturado desde el día anterior al siniestro, aunque confirmó la existencia de una anomalía en los datos de voltaje, fue tajante al afirmar que concluir que la vía estaba rota «es mentira».
Explicó que la caída de tensión detectada no es determinante para confirmar una rotura, ya que el umbral del circuito no se había alcanzado y las fluctuaciones pueden deberse a múltiples factores.
Paralelamente a la investigación del accidente de Adamuz, la publicación digital The Objective en español, a través de los reportes del periodista Marcos Sierra, ha puesto de manifiesto nuevas problemáticas que afectan a la red ferroviaria española.
Según informa Sierra, Adif ha detectado una fisura crítica en la línea de Alta Velocidad que une Madrid con Valencia, específicamente en un cambio de vía cerca de Tarancón. Ante esta incidencia, definida como «fisura de cruzamiento», el gestor de infraestructuras se ha visto obligado a imponer una Limitación Temporal de Velocidad (LTV) de 30 km/h en la zona, una medida reservada para incidentes graves.
Este nuevo contratiempo, que según fuentes del sector no es habitual en tramos de alta velocidad, surge en un contexto de máxima alerta tras la tragedia de Adamuz.
Las fuentes consultadas por Marcos Sierra señalan que, desde el accidente, Adif ha extremado la cautela ante los reportes de incidencias, lo que ha ralentizado los tiempos de desplazamiento.
La aparición de esta fisura en un punto crítico, como es un cambio de vía, reaviva la preocupación sobre el estado de mantenimiento de la infraestructura ferroviaria española, un tema que el periodista Sierra sigue con amplitud e interés para todos los lectores.
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