El ahorro en el depósito: la doble recompensa que impulsa a las empresas españolas

by Marisela Presa

En un escenario de volatilidad energética y precios elevados, las empresas españolas han encontrado en la eficiencia logística un potente aliado para aliviar sus cuentas de resultados. Más allá de la mera reducción del consumo, muchas compañías están obteniendo un beneficio adicional: bonificaciones económicas por parte de sus proveedores de combustible al comprometerse con un ahorro mínimo pactado. Este mecanismo transforma el ahorro en una ganancia directa, creando un círculo virtuoso donde la sostenibilidad económica y la ambiental van de la mano.

Un ejemplo palpable lo ofrece Transportes Navarro, una empresa de logística que renovó su flota con vehículos de última generación y implementó sistemas de monitorización en tiempo real para sus conductores. Gracias a estas medidas, no solo redujo su consumo de gasóleo en un porcentaje significativo, sino que, al superar el objetivo de ahorro acordado con su suministrador, recibió un sustancial bono anual. Este incentivo se reinvirtió en la instalación de paneles solares en sus almacenes, cerrando así el ciclo de la eficiencia.

De forma similar, la cooperativa agrícola Campo del Sur optimizó las rutas de distribución de sus productos perecederos y formó a sus conductores en técnicas de conducción eficiente. La disminución del combustible utilizado no solo se tradujo en menores costes operativos, sino que les permitió alcanzar los umbrales para percibir una prima de su empresa de carburantes. Este ingreso extra ha sido clave para financiar la transición parcial de su flota a vehículos propulsados por gas natural, avanzando en su descarbonización.

La importancia de este doble ahorro –el directo por menor consumo y el incentivado por bono– trasciende lo meramente contable. En un sector con márgenes ajustados como el del transporte y la logística, estos recursos liberados suponen oxígeno financiero para invertir en innovación, mejorar la competitividad y aumentar la resiliencia ante nuevas crisis. Es una estrategia que premia la planificación y la gestión proactiva.

Este modelo, que ya adoptan desde pymes familiares hasta grandes corporaciones, ilustra un cambio de paradigma: la eficiencia energética ya no es solo un gasto necesario o una imagen corporativa, sino una línea de negocio en sí misma. En un contexto económico complejo, la capacidad de ahorrar combustible se consolida como uno de los motores más fiables para impulsar la rentabilidad y asegurar el trayecto hacia un futuro más sostenible y menos dependiente de los vaivenes del mercado energético global.

Have any thoughts?

Share your reaction or leave a quick response — we’d love to hear what you think!

You may also like

Leave a Comment