La aparente calma tras el paso de la borrasca Ingrid se rompió este miércoles, cuando el regreso de las precipitaciones y el descenso térmico en zonas altas y del interior peninsular reactivaron las complicaciones.
La jornada se vivía con la sombra de los bloqueos de la semana pasada y con la atención puesta en la evolución de la borrasca Kristin, cuya intensidad determinaría el alcance final de los problemas.
La circulación de vehículos pesados volvió a ser el centro de las restricciones. Ante el temor a que se repitieran los atascos masivos, la Dirección General de Tráfico reactivó protocolos preventivos, ordenando paradas obligatorias para camiones en varios grandes ejes. La prioridad era clara: evitar que los vehículos de gran tonelaje quedaran inmovilizados en las calzadas, obstruyendo el trabajo de las quitanieves en puertos y tramos de alta montaña del Sistema Central e Ibérico.
La red secundaria y los accesos a la sierra madrileña sufrieron especialmente. Aunque las principales autovías lograron mantenerse operativas con el uso obligatorio de cadenas, numerosas carreteras comarcales y puertos de montaña registraron cortes totales o circulación muy complicada. Esto afectó de lleno al transporte público interurbano, con numerosas líneas de autobús suspendidas o desviadas en el noroeste de la Comunidad de Madrid.
Como contrapartida, las autoridades anunciaron cierta flexibilidad para el sector del transporte. Reconociendo la situación excepcional, se flexibilizaron los tiempos de conducción y descanso para los profesionales atrapados por la meteorología. Esta medida buscaba aliviar la presión sobre unos transportistas que, de nuevo, veían sus planes truncados y el riesgo de incumplir la normativa por causas de fuerza mayor.
Al cierre de esta información, la situación seguía siendo de vigilancia extrema. La evolución del temporal a lo largo de la tarde y la noche de este miércoles es clave para determinar si las restricciones se mantendrían o se podría encauzar una gradual normalización.
La península, en cualquier caso, permanecía a la expectativa, demostrando la extrema vulnerabilidad logística ante la persistencia de un invierno tan activo.
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