El Ministerio de Transporte presenta un Código de Buenas Prácticas: ¿Un salto cualitativo para el transporte profesional?

by Marisela Presa

En un intento por responder a las demandas históricas de un sector que clama por mayor seguridad, reconocimiento y apoyo institucional, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha presentado un borrador del «Código de Buenas Prácticas en la Conducción en Carretera». Este documento, más que un simple manual, aspira a convertirse en un referente para dignificar y profesionalizar aún más una actividad esencial para la economía. Las buenas prácticas, en este contexto, trascienden el cumplimiento estricto de la normativa; se refieren a un compromiso integral con la conducción segura, eficiente, sostenible y ética, que prioriza la salud del conductor, la seguridad de todos los usuarios de la vía y la protección del medio ambiente.

Las propuestas concretas del Ministerio, detalladas en el borrador, se estructuran en varios pilares fundamentales. En el ámbito de la seguridad vial, se enfatiza la gestión de la fatiga y el sueño, el correcto uso de sistemas de ayuda a la conducción (ADAS) y protocolos ante incidentes. En cuanto a la eficiencia operativa, se promueve la formación en conducción eficiente (ecoconducción) y la optimización de rutas. Un capítulo significativo aborda la salud y el bienestar del profesional, con recomendaciones sobre ergonomía, actividad física, alimentación y salud mental. Finalmente, se incorporan aspectos de formación continua y digitalización, incluyendo ciberseguridad y el manejo de vehículos conectados.

Este borrador no llega con carácter impositivo, sino que pretende ser un documento vivo y consensuado. Su principal objetivo en esta fase es precisamente recabar nuevos aportes y lograr la aprobación y adhesión voluntaria de las asociaciones de transportistas, sindicatos y los propios conductores. El Ministerio busca el feedback del sector para pulir el texto, asegurándose de que las prácticas propuestas son realistas, aplicables y verdaderamente útiles para el día a día del conductor profesional. Es una invitación a la co-creación de un estándar de calidad.

La recepción por parte del sector transportista es, comprensiblemente, cautelosa pero esperanzada. Muchas organizaciones ven en este código una oportunidad para visibilizar y estructurar las exigencias de una profesión de altísima responsabilidad. La clave de su éxito residirá en que no se quede en una mera declaración de intenciones, sino que vaya acompañado de incentivos concretos, como bonificaciones en tasas o acceso preferente a determinadas ayudas, y que refleje fielmente los desafíos reales de la carretera.

En conclusión, el borrador del Código de Buenas Prácticas representa un paso institucional importante hacia el reconocimiento de la conducción profesional como una actividad de alto valor. Si el diálogo durante la fase de consulta es fructífero y logra un amplio respaldo, este texto podría marcar un antes y un después, estableciendo un marco de referencia que una a administración, empresas y trabajadores en un objetivo común: hacer de las carreteras un espacio más seguro, eficiente y justo para quienes las hacen funcionar. El desafío ahora es transformar las propuestas en una herramienta adoptada con orgullo por el colectivo.

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