Accidentes ferroviarios paralizan el transporte de mercancías en España: puertos aislados, carreteras colapsadas y presión logística en punto crítico

by Marisela Presa

Los reiterados accidentes en la red ferroviaria española, con especial crudeza en Cataluña, han desencadenado una crisis logística de amplio alcance que está estrangulando el flujo de mercancías, particularmente las vinculadas a los puertos. Incidentes como el fatal siniestro en Gelida y el cierre del túnel de Rubí han dejado prácticamente incomunicado por tren al estratégico Puerto de Barcelona con el interior peninsular y Europa, generando un cuello de botella sin precedentes que ya trasciende lo local para convertirse en un problema nacional.

El Puerto de Barcelona, gestor de unos 4.000 contenedores semanales por ferrocarril, se encuentra en un «aislamiento técnico». Aunque Adif anuncia una reapertura parcial e inminente de los tramos norte (este jueves) y sur (el próximo lunes), las restricciones persistirán. Su presidente, José Alberto Carbonell, minimiza el impacto económico directo para la instalación portuaria, pero alerta de un severo «impacto reputacional» y exige a las administraciones y a Adif un plan de contingencia claro para el futuro.

La alarma cunde entre los cargadores. La Asociación de Cargadores de España (ACE) advierte que la competitividad y el suministro están «en jaque». Sectores sensibles como la alimentación ya sufren retrasos críticos, con sobrecostes imprevistos y líneas de producción amenazadas por la falta de componentes. La imposibilidad de usar el tren fuerza una migración masiva de la carga a un sistema alternativo que ya muestra sus límites.

La alternativa natural, el transporte por carretera, está al borde del colapso. El desvío del tráfico pesado por la saturación de la AP-7 ha trasladado el problema a vías secundarias como la N-II, no diseñadas para tal densidad. Esto genera largas colas, incrementa exponencialmente los tiempos de tránsito y dispara los costes operativos, en un país donde el camión ya moviliza el 95 por ciento de las mercancías internas.

Ante esta presión, las soluciones inmediatas son parches. El Puerto de Barcelona ha registrado un incremento del 10-15 por ciento en la mercancía que llega por carretera, paliando parcialmente la crisis, mientras busca rutas ferroviarias alternativas por la costa para un porcentaje mínimo del tráfico. Sin embargo, la mercancía internacional sigue bloqueada. La priorización de camioneros es un hecho, pero no una solución estructural.

El clamor del sector es unánime: se requieren soluciones duraderas y un plan de resiliencia. Más allá de las reparaciones urgentes, las administraciones son interpeladas para garantizar la robustez de las vías férreas y, sobre todo, para diseñar protocolos que eviten que un incidente localizado derive en un parón multimodal nacional. La demanda es clara: que esta disrupción, que ya afecta a puntos neurálgicos del comercio, no se repita, o que al menos existan alternativas factibles y ágiles para cuando ocurra.

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