España prueba en Andalucía el primer corredor europeo para la era del aerotaxi

by Marisela Presa

Málaga y Granada han sido testigos esta semana de un hito en la movilidad del futuro. La empresa estatal de navegación aérea, Enaire, en colaboración con Aena, ha ejecutado con éxito cuatro vuelos de prueba entre los aeropuertos de Málaga-Costa del Sol y Granada-Jaén.

Estas pruebas, enmarcadas en el proyecto europeo de investigación OperA, simulaban las operaciones de aerotaxis y drones de carga en distintos tipos de espacio aéreo.

El objetivo es crucial: validar que estas nuevas rutas y procedimientos puedan integrarse con total seguridad en el tráfico aéreo convencional, sin interferir en la operativa habitual.

Pero, ¿qué es exactamente un aerotaxi? Se trata de una aeronave eléctrica de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL), concebida para transportar a un pequeño número de pasajeros (generalmente entre 2 y 6) en trayectos urbanos y metropolitanos.

Funcionan con baterías, son notablemente más silenciosos que los helicópteros y prometen descongestionar las carreteras.

Los primeros en desarrollar y prototipar esta tecnología han sido una mezcla de start-ups y gigantes aeroespaciales, como la alemana Volocopter, la estadounidense Joby Aviation (que ya cuenta con certificación parcial de la FAA), la también alemana Lilium y el consorcio europeo Airbus, con su modelo CityAirbus NextGen.

La novedad revolucionaria radica en su propuesta de movilidad puerta a puerta, on demand, a través de plataformas digitales.

 No se trata solo de un helicóptero eléctrico, sino de un ecosistema integrado de reserva, gestión del tráfico aéreo urbano (U-space) y hubs de vertipuertos.

 La tecnología se basa en múltiples rotores distribuidos, sistemas de propulsión eléctrica de alta eficiencia, baterías de última generación y una avanzada autonomía de vuelo, aunque inicialmente se prevé que sean pilotados de forma remota o a bordo para ganar confianza social.

La aceptación por parte de los pasajeros será un proceso gradual.

 Factores como la percepción de seguridad, la asequibilidad inicial –se prevé que los viajes sean caros al principio–, la comodidad y el ruido serán determinantes. No obstante, se espera que, como ocurrió con los vehículos compartidos, la familiarización sea rápida en entornos metropolitanos congestionados.

Respecto a la figura del «conductor», la normativa en desarrollo prevé que los primeros servicios operen con pilotos cualificados, en una transición hacia una eventual autonomía total una vez que la tecnología y la regulación lo permitan.

Para grandes ciudades españolas como Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga, supone un avance potencialmente transformador. Podría conectar en minutos puntos ahora separados por horas de atasco, como aeropuertos con centros de convenciones o núcleos empresariales periféricos con el centro urbano.

Sin embargo, su implementación exitosa requerirá una planificación urbana exhaustiva (creación de vertipuertos), una normativa clara y una integración perfecta con el transporte público, no como sustituto, sino como capa complementaria de movilidad premium.

En cuanto a la procedencia de estos vehículos en España, la industria nacional se posiciona más en la cadena de valor del ecosistema que en la fabricación final de aeronaves completas. Si bien España cuenta con empresas punteras en componentes aeroespaciales y en desarrollo de sistemas de gestión de tráfico aéreo U-Space (donde Enaire es líder), los prototipos más avanzados son de fabricación extranjera.

El camino para España, tal y como demuestran las pruebas andaluzas, pasa por ser un laboratorio de referencia en validación operacional, integración segura en el espacio aéreo y desarrollo de la infraestructura necesaria para acoger esta nueva era del transporte aéreo urbano.

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